miércoles, 13 de noviembre de 2013

Mi mundo, el mundo y tú.

Hacía días del ciclón, el supertifón Haiyan había causado diez mil muertos a su paso por Filipinas, la teníamos lejos y no la recordábamos en las cenas mientras nos contábamos nuestros problemas, pero era de seguro una desgracia inmanente. Estábamos sentados en un banco del parque justo después de elegir quedarnos para siempre aquí, en nuestra especie de aquelarre; frente a la fuente que seguía en silencio y entre el humo blanco y el casi olor de las castañas asadas;
- El huracán ese lo hemos debido de crear nosotros- y fue cruel y pusilánime, pero lo dijo.
Y yo le di un beso, probablemente las posibilidades eran infinitas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario